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Ya lo decía Plinio el Joven, “In vino veritas”. Y parece que en Andalucía hemos puesto esta máxima de cabecera, pues son seis las Denominaciones de Origen reconocidas de vinos: Jerez-Xérès-Sherry, Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda, Málaga, Sierras de Málaga, Montilla-Moriles y Condado de Huelva. Sobre la mesa, ahí están: fino, moscatel, amontillado, oloroso, joven y de crianza. En la variedad está el gusto. En Andalucía, el vino forma parte de su identidad cultural y de su quehacer diario. Prueba de ello es Jerez de la Frontera (apenas a 30 kilómetros de Arcos), referencia internacional a la hora de hablar de buenos vinos, y sede de bodegas como Domecq, Garvey y González Byass, entre otras. Pero, además de Jerez, en el resto de la provincia gaditana son muchos otros los aromas que acompañan una buena mesa. Desde el blanco del Tierra Blanca de Arcos de la Frontera, pasando por los moscateles y afrutados de Chipiona y sin olvidar los aromas del Barbadillo de Sanlúcar de Barrameda, se llega hasta las bodegas Osborne del Puerto de Santa María, centro de elaboración del famoso Pedro Ximénez y del Ponche Santa María. |