|
Además de la riqueza monumental de sus iglesias, Arcos de la Frontera puede presumir de un rico patrimonio civil. Sobre la Plaza del Cabildo, la fortaleza musulmana de la ciudad; y en las calles vecinas, palacios y casas solariegas, que realzan la belleza de esta ciudad blanca Sin duda, uno de los monumentos más importantes e impresionantes de Arcos de la Frontera es su Castillo Ducal. Situado a espaldas del Ayuntamiento de Arcos y junto a la basílica de Santa María, en plena Plaza del Cabildo, se encuentran los restos de lo que fue la alcazaba musulmana de Arcos de la Frontera, que tenía planta cuadrada y cuatro torres almenadas en cada uno de sus vértices, de las que se conservan únicamente dos, la del homenaje y la del secreto, así como el primitivo arco de herradura en lo que fue la puerta de Poniente y el gran aljibe del Patio de Armas. El actual castillo es de propiedad particular y responde a las reformas que se efectuaron durante los siglos XIV y XV.
Por su parte, del recinto amurallado, solo se conserva la Puerta de Matrera, que comunica el centro histórico con el Barrio Bajo.
En las calles colindantes a la alcazaba musulmana, son algunas las casas señoriales y palacios en los que hay que detenerse. El Palacio del Mayorazgo, en la calle Maldonado, es una de las máximas expresiones de arquitectura civil de Arcos de la Frontera. Construido en el siglo XVIII, tiene una fachada de corte herreriano, que es rematada con un mirador con cubierta a cuatro aguas, en cuyos frentes se pueden apreciar tres arcos con alfices que están sustentados sobre pequeñas columnas toscanas. En su interior posee un patio del siglo XV, el más antiguo de Arcos, que está dotado de una serie de columnas romanas. Actualmente, el palacio es sede de distintas dependencias del Ayuntamiento arcense como la Casa de la Cultura.
En la c/ Valdespino aún queda la fachada gótico tardío con influencia mudéjar de la que fue la Casa del Conde del Águila, sin duda, una joya del XV. La puerta, en la que se levanta un segundo cuerpo con una ventana ajimezada con alfiz y dos agujas, es un auténtica, maravilla de la arquitectura civil. Son otros los palacios que jalonan el conjunto histórico-artístico arcense. Ahí están, la casa-palacio de don Álvaro de Valdespino, del XVI; la casa-palacio de Juan de cuenca, del SVII, con patio interior al estilo toledano; la antigua casa-palacio del marqués de Torresoto, con una fachada del siglo XVIII; etc.
Asimismo, antes de salir de Arcos, hay algunos detalles que sería preferible no dejar pasar para que las sensaciones se multipliquen aún más, si cabe. ¿Se han fijado, mientras paseaba, en la cantidad de guardacantones que se esparcen por el casco antiguo? Estas pequeñas columnas de piedra se utilizaban para proteger las esquinas de las casas del paso de carros y carruajes. Igualmente, para todos esos amantes de la heráldica, detenerse en las muchas casas palaciegas y señoriales para admirar los escudos de armas de las diferentes familias también puede ser interesante. |